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Especial Kempes. Capítulo 3: De los abucheos a la gloria en el Valencia


Especial Kempes. Capítulo 1: El nacimiento del gran 'matador'

Especial Kempes. Capítulo 2: Mundial de Argentina´78, la consagración

Pasieguito (Bernardo Pérez Elizarán) como responsable de la secretaría técnica del Valencia fue quien contrató a Mario Kempes, el hombre de 22 años que en Argentina era goleador y figura con Rosario Central pero un desconocido en España.

Kempes llegó a Valencia en total soledad, sin expectativas y sin saber siquiera donde quedaba la ciudad. Vino desnudo, se cubrió de gloria y se marchó en silencio sin hacer ruido como todo un señor.

Cuenta el grupo La gran Esperanza Blanca en su canción que “los rusos atacan con orden, los nuestros buscan una ocasión… los goles caen de dos en dos, Mario chuta y falla, falla y chuta… Nadie supo que estábamos frente al gran Mario Alberto Kempes, que esa noche, tan solo sintió por una vez nostalgia de Bell Ville.”

VIDEO: Canción “Nostalgias de Bell Ville”, del grupo La gran esperanza blanca



Su debut fue en el Trofeo Naranja contra el CSKA de Moscú en el verano de 1976 donde dejó una huella imborrable y terrorífica. El periodista Manuel Miralles del Levante escribió: “Kempes falló balones fáciles, casi a portero batido y lanzó a las sillas gol su penalti crucial, Kempes es un jugador de una sola pierna”. Al día siguiente tampoco se lució y falló un nuevo penalti. Salieron abucheados del estadio él y Pasieguito, a quien achacaban su mal olfato por haber contratado un “paquete” argentino.

El Luis Casanova (hoy Mestalla) tuvo que esperar quince días interminables cargados de incertidumbre para que apareciera el gran matador. Los valencianistas estuvieron pendientes de cada paso del argentino y la desconfianza se hizo eco en los rincones de la ciudad.  Solo había una persona, su descubridor que confiaba ciegamente en aquél flaco y su melena al viento.

En la primera jornada de la temporada 1976/1977 marcó dos goles al Celta para conseguir la victoria. El gol llegó en los primeros minutos de la segunda parte y lo festejó arrodillado cara a la afición como pidiendo perdón por su mal comienzo en un romance que se inició en ese momento y que durará toda la vida. Entonces Pasieguito respiró aliviado y se marchó del estadio.

Al final de temporada se consagró Pichichi con 24 goles, superando por dos a Manuel Clares (FC Barcelona), Carlos Morete (UD Las Palmas) y Rafael Pérez “Marañón” (RCD Espanyol). Este premio lo obtuvo en la última jornada, en el Vicente Calderón con la victoria del Valencia al Atlético por 3-2

Para el Valencia el trofeo de máximo goleador de Kempes significó un reconocimiento muy especial que no tenía desde 1967 cuando el brasileño Waldo Machado consiguió los mismos tantos que el argentino.

Al año siguiente revalidó el título con más goles, exactamente 28 de los cuales doce los consiguió en las diez últimas jornadas. Esta catarata de goles sirvió para desbancar a Carlos Santillana (Real Madrid) de la primera posición de la tabla de goleadores quien tuvo que conformarse con un segundo puesto.

Kempes se caracterizó no solo por ser goleador, sino por jugar en todo el campo. Podía ser un nueve de punta, mediocampista, extremo izquierdo o experto en saques de faltas al borde del área. Cuando llevaba el balón al galope era imposible pararle. Cada jugador representaba un obstáculo a vencer y se divertía viendo como los rivales planeaban estrategias para quitarle la pelota que llevaba atada a sus pies.

Si creía que la jugada peligraba, se apoyaba en algún compañero para despistar y éstos conociéndole a la perfección le devolvían el balón en alguna pared. Entonces, solo entonces imprimía mayor velocidad a su carrera, llegaba a portería rival y marcaba ese gol  que tenía en mente desde el inicio de la jugada. Su talento goleador quedó reflejado en la mítica frase “No diga gol, diga Kempes” que todo valencianista recuerda con cariño.

El Mundial de Argentina le convirtió en el mejor jugador del mundo y ese logro proyectó al Valencia a nivel internacional. La Copa del Rey ganada al Madrid representó el despegue del Valencia como club a quien los rivales empezaron a mirar con otros ojos.

La final disputada en Madrid el 30 de junio de 1979 es uno de los recuerdos imborrables de la afición. El equipo cubierto con el manto de la senyera tiró de orgullo, juego y goles para vencer en su propia casa al Real Madrid de Santillana y compañía.

Llegó el minuto veinticuatro cargado de la magia del matador quien sin problemas se deshizo de Vicente Del Bosque y después hizo lo propio con García Remón. Aquellos 25.000 valencianistas dejaron sus gargantas festejando el gol de Kempes. El penalti malogrado de Quique Wolf aumentó las esperanzas. El Real Madrid no supo reaccionar y la lesión de Santillana fue el principio del fin. La alegría se convirtió en locura cuando Kempes en doble disparo, sentenció el partido.

“Eran muchos años de no festejar nada y el pueblo valenciano necesitaba un festejo como éste” recuerda Kempes.

Los héroes de semejante gesta volvieron a casa para encontrarse con un recibimiento único. Las calles de la ciudad se inundaron de valencianos orgullosos de sus hombres y de los colores que supieron defender. Ahora sí, el Valencia alcanzaba la cima de la gloria.

VIDEO: Final de Copa del Rey de 1979. Valencia 2-0 Real Madrid: Doblete de Kempes


La Recopa del 80 sirvió para ratificar el poderío del Valencia tras dejar en el camino al FC Barcelona en cuartos de final y ganarle el trofeo al Arsenal en tanda de penaltis por 5-4. La Supercopa del mismo año le otorgó el honor de ser el primer equipo español en ganar el torneo.

La visita del Valencia a Jena en octubre de 1980 provocó una dura lesión en el hombro a Mario Kempes quien tuvo que aprender a convivir con el dolor y las vendas. A partir de allí el rendimiento mermó y el matador no volvió a ser el mismo.

Las obras de remodelación del Estadio Luís Casanova para el mundial de España 82 fue una catástrofe económica para el club quien tuvo que vender a Kempes a River Plate.

En su despedida declaraba: “A la afición valenciana le agradezco toda la amabilidad que han tenido conmigo. Quizás no han podido ayudarme o no han querido ayudarme con su aliento y apoyo cuando estuve lesionado así que creo que estamos a mano.” Había dolor en sus palabras. Un dolor más fuerte que el físico, era el dolor del corazón el que hablaba.

Regresó de Argentina para la temporada 82-83 y se puso a punto volviendo a ilusionar a la afición. Una nueva lesión en la clavícula marcó el fin. El dirigente Salvador Dasí tuvo la dura misión de hablar con él para darle la baja. “La decisión me dolió muchísimo. Nos fundimos en un abrazo llorando y se marchó como un caballero”.

VIDEO: Despedida de Kempes ante el PSV Eindhoven




El Valencia se quedó en deuda con él y en abril de 1993 pudo despedirse como debía de la afición valencianista en un partido amistoso ante el PSV Eindhoven. El matador convirtió tres de los cinco goles con treinta y ocho años.

Amadeo Salvo, presidente del Valencia CF tras llegar a un acuerdo con Kempes le nombró embajador internacional del club. El matador representará a la institución en partidos, actos institucionales, eventos internacionales y acompañará al equipo cuando su trabajo de comentarista en la ESPN se lo permita.


Kempes, embajador internacional del Valencia. Foto. Valencia C.F.
En el acto oficial de su nombramiento el presidente destacó: “El Valencia del futuro no se entiende sin el que fue el más grande de todos los tiempos. Espero que sea para siempre su presencia en el club”.

Kempes comentó que “Ni el club ni nadie me debe nada. Las cosas pasan y se hacen sin esperar nada, luego el tiempo pone a cada uno en su sitio.”

La afición emocionada de ver nuevamente a Kempes compartió el acto con nostalgia: “Qué lejos queda ahora aquella noche del 76. Copas, recopas, pichichis, mundiales y balones dentro de la red. El tiempo nos ha enseñado a recordarte con amor, por siempre Mario Kempes, matador.”



Sandra Vadillo
Periodista Deportiva
Twitter: @sandrapress

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